“Não temos maestro” cantábamos en Sao Paulo durante el carnaval entre la lluvia, las caipirinhas y el sudor. No me costó mucho entender el significado.
Los Acadêmicos do Baixo Augusta tocaban desenfrenadamente, y miles de personas respondíamos que no aquí no había director, que el público éramos la orquesta. Los Acadêmicos son toda una institución en Sao Paulo, tanto por la calidad de sus miembros como por la creatividad y energía en sus actuaciones. Lejos de sentirse ninguneados por los asistentes que reclamaban su participación, los Acadêmicos se mezclaban entre las masas convirtiéndose en espectadores-actores de esta sinfonía colectiva.
Bernardo fue el que me introdujo a esta faceta del carnaval, un mundo donde el creador y el espectador rompen las barreras escénicas para convertirse en un nuevo instrumento pluri-individual donde el amateur, el profesional, el visitante y el local, son parte de un mismo todo. No había puertas de entrada, ni de salida. No había orquesta, “não temos maestro”.
Varias semanas más tarde, Bernardo apareció desde el ciberespacio con una nueva creación, un libro trampa. Su propia remezcla del “carnaval 15M”. Las primeras 24 horas del 15 de Mayo de 2011 desde Internet. Cientos de comentarios entrelazados con una estructura abierta, donde aparecen trolls, filósofos, spamers, blogeros, chats, y subproductos de Internet.
El libro es un genial experimento donde el continente y el contenido, consiguen ser coherentes. Un libro sobre el 15M, que donde rara vez se menciona a Democracia Real Ya o las acampadas, pero que es capaz de recrear la esencia del 15M. El 15M entra por las grietas de una realidad colectiva para quedarse, mientras la mayoría de las personas continúan con sus planteamientos previos.
Si el libro Indignez-vous de Estefan Hessel, se considera uno de los panfletos que ayudó a movilizar el 15M (no tanto por la profundidad de la obra sino por la solidez vital del autor y la promoción de Prisa) este libro es la explicación del nacimiento del 15M, sin necesidad de ser explicado.
#24H se convierte en una remezcla constante. El autor desaparece y se integra como un actor más de su propia creación. Cuenta con una sala de remezclas para usuarios, banda sonora y links trampa. Si no te gusta el libro ¡cámbialo! Si no te gusta su estructura ¡modifícalo! Si no quieres comprarlo ¡descárgatelo! Si no te gusta el formato digital ¡imprímelo! Hagas lo que hagas, este experimento está aquí para quedarse, no como un libro, sino como la evolución de una idea abierta que sin duda inspirará nuevas formas de entender la creación literaria y el ciberespacio.
Te recomiendo leerlo, remezclarlo y por el coste de una caña comprarlo.


