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Las partículas subatómicas forman átomos, los átomos moléculas, las moléculas células, las células organismos pluricelulares, y los organismos pluricelulares estamos formando organismos pluri-individuales (siguiente post). El universo tiende a la entropía, mayores niveles de complejidad, y cada nivel de complejidad necesita de todos los anteriores para sobrevivir.

Las bacterias (analizadas en el anterior artículo) y las arqueas, fueron los primeros organismos unicelulares conocidos, aparecieron hace 3.000 millones de años. Hace 2.000 millones de años algunos de estos organismos unicelulares evolucionaron a células eucariotas, desarrollando una pequeña variación que multiplicaría las posibilidades de copiar información, protegiendo su ADN en el núcleo dentro de una doble membrana.

La siguiente gran R-evolución se produce hace 500 millones de años: los organismos pluricelulares. Éste fue un paso absolutamente crítico en la evolución de la vida. Imagínate la reacción de las bacterias al sentir por primera vez esa nueva forma de vida, torpe y descompensada, que extrañamente había aparecido. Probablemente no le prestaron la más mínima atención.

Los nuevos organismos pluricelulares supusieron una explosión de múltiples formas de vida durante los siguientes millones de años. Los organismos pluricelulares transformaron todas las formas de vida, creando grupos de células conectadas y especializadas, con membranas que las protegerían a todas ellas. Aparecieron sistemas nerviosos que comunicaban las células de todo el organismo a semejanza de nuestros cables de fibra óptica. Aparecieron cerebros para procesar la información y formas de almacenarla, como nuestros servidores y discos duros. Aparecieron grupos de células superespecializadas cuya función sería recoger información del exterior en forma de variaciones de luz, sonido o temperatura; al igual que nuestros prismáticos, micrófonos o termómetros.

Mientras que las bacterias siguieron su evolución mediante comunidades de células separadas, los organismos pluricelulares crearon grupos de billones de células unidas cooperando para desarrollarse. Un ejército de células, en un único organismo compacto, con la única misión de sobrevivir y replicarse. Los mismos principios que Adam Smith utilizaba para describir las grandezas de la división del trabajo, serían utilizados por estas nuevas formas de vida. Adam Smith ponía el ejemplo de una fábrica de en la que 1 trabajador hacía individualmente todo el proceso para fabricar alfileres, el resultado sería una producción de 2 alfileres/día. En cambio, si 10 trabajadores se dividían el trabajo, la producción diaria llegaría a 48.000 alfileres. De esta forma, los nuevos organismos, con células cooperando para dividirse el trabajo, hemos llegado a capacidades y habilidades inimaginables para las bacterias.

3.000 millones de años después de que las primeras bacterias aparecieran sobre la tierra, los organismos unicelulares siguen siendo la forma de vida mayoritaria del planeta, pero han perdido la capacidad para generar nuevas R-evoluciones. Ahora somos los seres pluricelulares, y especialmente los humanos, los que tenemos las llaves de la evolución, siempre que no olvidemos una regla. Si las bacterias dejaran de trabajar o desaparecieran, todos los ecosistemas en la tierra se colapsarían. Así que recuerda, en cada paso evolutivo es necesario contar con todos los niveles inferiores. Por lo que un organismo pluri-individual (siguiente post) necesitará, tanto a los organismos pluricelulares, como a los unicelulares para poder sobrevivir.  

Recordemos este post: Políticos, insectos y la pirámide ecológica.

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